Historia vocacional

12 01 2010

Imagen cortesía de Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

Recuerdo que cuando estaba en la Sociedad de San Pablo (Paulinos), el superior local solía decir que las vocaciones eran un signo de que Dios estaba bendiciendo la congregación. Creo que lo mismo aplica a las parroquias. En sus 60 años de historia, la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe ha dado a la Iglesia 2 sacerdotes, y actualmente 5 seminaristas. A pesar de que yo no estudio para la Prelatura de Cancún-Chetumal, me han incluido en la lista de seminaristas porque es ahí donde empezó mi camino vocacional.

El párroco, P. Patrick Corrigan, L.C., me pidió que compartiera mi historia vocacional con la familia parroquial a través de su sitio de internet. Aquí les comparto lo que he escrito.

Mi historia vocacional está estrechamente ligada a la Parroquia de Guadalupe. Creo que todo empezó con las clases de catecismo. Recuerdo que iba los sábados a prepararme para recibir a Cristo en la Eucaristía por primera vez. Tristemente no puedo acordarme de todas las personas involucradas en este proceso para agradecerles, pero ciertamente les tengo en mis oraciones. Todos ellos inculcaron en mi el amor por Cristo y por su Iglesia, que eventualmente se convirtió en el deseo de servirle.

Una de las cosas que llamaba mi atención en la parroquia, era el ejemplo del párroco. Primero el P. Bernardo y luego el P. Patricio. En ese entonces no entendía mucho de la vida religiosa, pero sabía que estos hombres habían dejado casa, familia, patria para venir a Chetumal a servir al pueblo de Dios. Sin duda alguna, fue su ejemplo el que primeramente me hizo pensar en “unirme al club”, en convertirme en sacerdote.

Mas o menos al mismo tiempo ingresé a la Infancia y Adolescencia Misionera y al coro de niños. Ahí aprendí un poco más acerca de la Iglesia Universal, de la vocación, del trabajo misionero. Recuerdo que escuchaba o leía historias de misioneros en África o Asia, y deseaba ser uno de ellos. Fue también a través de la IAM, que alguien me preguntó por primera vez si había pensado en ser sacerdote. Fue en un congreso nacional en Celaya, en 1993, donde un seminarista lanzó la pregunta. Sólo tenía 13 años, pero era la edad suficiente para empezar a pensar seriamente en qué hacer de mi vida.

En 1996 empezaba mi último año de preparatoria. Ya era necesario tomar una decisión sobre el futuro. Para ese entonces quería ser abogado, piloto, ingeniero, chef, empresario, pero lo que más llamaba mi atención era ser sacerdote. Hablé con el P. Patricio, quien me aconsejó seguir un proceso vocacional en el Seminario de Yucatán. El Señor es tan generoso, que me dio dos amigos con quienes seguir este proceso, Luis León (un vecino y amigo de la infancia) y el ahora P. David Ku. Juntos nos hacíamos llamar los tres mosqueteros. Al final del proceso mis dos amigos optaron por el seminario diocesano, mientras yo opté por la vida religiosa con la Sociedad de San Pablo (Paulinos).

Después de casi dos años comprendí que Dios no me llamaba a la vida religiosa y dejé la congregación para regresar a Casa. Empecé a trabajar en la Academia Irlanda (donde había estudiado por 8 años) y dejé de pensar por completo en la posibilidad de una vocación sacerdotal. Sin embargo el Señor es persistente, y nunca dejó de llamar, aunque fuera a través de susurros.

Después de dos años decidí ingresar a la universidad, por lo que me mudé a Querétaro. Ahí obtuve el título de Ingeniero en Computación e hice planes para el resto de mi vida. Pero estos planes no eran los mismos que el Señor tenía para mi. El estar en esa zona del país me permitió ponerme nuevamente en contacto con un amigo que conocí con los Paulinos, el ahora P. Alberto Colín. En ese entonces él era seminarista para una diócesis de los Estados Unidos. En una visita a su casa él me platicó qué es lo que hacía, y el Señor despertó nuevamente en mi la inquietud de ingresar al seminario.

Eventualmente el Señor me guió hacia la Diócesis de Sioux City en el estado norteamericano de Iowa. Después de seguir un nuevo proceso vocacional, que incluyó vivir en la diócesis por dos meses, fui aceptado como seminarista en el 2007. Fui enviado a estudiar dos años de filosofía en el Conception Seminary College en el estado de Missouri. Al finalizar esta etapa, mi obispo me envió a la ciudad de Roma para los estudios de teología. Actualmente vivo en el Pontifical North American College (Pontificio Colegio Norteamericano) y estudio en la Pontificia Università Gregoriana. Con la gracia de Dios me preparo para ser ordenado diácono en el 2012 y Sacerdote de Jesucristo en el 2013.


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Un comentario

18 01 2010
José Luis Báez Escobedo

Saludos David, en la actualidad soy el Coordinador de la Catequesis en la Iglesia en la cual tú fuiste junto con tu Mami los fundadores en lo que es la Catequesis, “San José Obrero” en la colonia Payo Obispo.
En estas fechas tenemos un promedio de asistencia semanal solo en la Iglesia de 200 alumnos, pertenecen a la Iglesia dos centros de Catequesis y la Iglesia Inmaculada Concepción y la Iglesia de Santa Teresita (ubicada en la colonia Lagunitas).
Si al ver la foto en la que estás tan cerca del Papa me emociona, no alcanzo a imaginarme lo emocionado que estabas.
Recuerdo también la ocasión en la que nos visitaste en la Iglesia y nos hablaste prevemente de tu estancia en el seminario de Estados Unidos.
Desde Chetumal, hago Oraciones para que se cumplan tus sueños, un abrazo.

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